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Precio:
USD$36.83
Título:
Arte Mexicana. En México, en casa de Pedro Balli, 7 p. de preliminares r. y v. + 78 + 18 de texto, r. y v.
Autor:
RINCON, Antonio del (S.J.)
Facsimilar de:
1595
En el programa evangelizador de la iglesia católica del siglo XVI, la Compañía de Jesús ocupó el cuarto lugar entre las órdenes misioneras llegadas a la Nueva España. Fundada en 1542, la Compañía se hizo presente en México en 1572. Antes de que acabara el siglo XVI, contó entre sus miembros con lingüistas de idiomas indígenas. El primero de ellos fue el mestizo Antonio del Rincón. Descendía éste de la nobleza de Texcoco. Su vida transcurrió en Puebla y en Tepotzotlán y, como otros religiosos del XVI, fue primordialmente maestro y evangelizador.
En 1595 se publicó la única obra que de él conocemos, el Arte Mexicana. Es éste un trabajo más compendioso que el de sus predecesores, Olmos y Molina. Como Nebrija, Rincón divide su obra en cinco libros. Los tres primeros están dedicados al estudio de la morfología, en especial del nombre y del verbo. El libro cuarto trata del arte de componer unos vocablos con otros, cosa tan propia de la lengua mexicana, y por último, el quinto --y esto es novedad respecto de las artes precedentes-- está dedicado por entero a la pronunciación y acento de la sílaba, es decir a aspectos fonológicos.
Interesante me parece destacar brevemente el capítulo que versa sobre las declinaciones, contenido en el libro primero. Comienza Rincón asentando que el nombre en náhuatl no tiene declinación de casos sino de números, singular y plural. Y a continuación establece que son cinco las declinaciones. En la primera incluye los nombres que hacen el plural en -me, -tin y -que. En la segunda los que reduplican la primera sílaba y pierden la terminación final -tl. En la tercera pone a los nombres que repiten la primera sílaba y toman el sufijo -tin. En la cuarta, aquellos que pluralizan con un saltillo final y en la quinta da cabida a los que toman los sufijos -tzin, -tzintli, -ton, -tontli, -pol y -pil, -pipil. En rigor, esta última declinación no está pensada en función de partículas pluralizantes sino diminutivas y despectivas.
Es obvio que fue muy desafortunado el empleo del concepto de "declinaciones" para enmarcar, no las modificaciones morfológicas que denotan los diversos papeles que pueden desempeñar un substantivo en la oración, sino las varias formas de expresar el plural. No obstante ésto, desde otro punto de vista, la clasificación de los modos de pluralización mantiene su interés. Este esquema tuvo éxito, como veremos, entre otros autores de artes coloniales que, sin mayores consideraciones críticas, lo adoptaron. No fue sino hasta la aparición en 1753 de otra gramática, la de Carlos de Tapia Zenteno, cuando la aplicación del concepto de "declinaciones" fue rechazada.
Ya mencioné como importante novedad en Rincón haber dedicado el último "libro" o parte de su obra a aspectos de la fonología del náhuatl. Su aportación en esta materia iba a ser notablemente enriquecida y precisada por otro jesuita del siglo XVII, Horacio Carochi, de cuya labor me ocuparé pronto. Termina su obra Rincón con un glosario de los términos nahua-castellanos que aparecen en su libro. A lo largo del Arte, el autor hace frecuentes comparaciones y toma muchos ejemplos de la gramática latina, sin dejar por ello de dar "nuevas reglas y nuevo estilo" siempre y cuando lo considera necesario. Es en realidad la obra de Rincón una síntesis breve, pero rica en contenido, de la gramática del mexicano. Ello explica que fuera libro de texto en las escuelas jesuíticas hasta que su discípulo, Horacio Carochi, publicó en 1645 su famosa gramática.
El Arte de Rincón ha sido reimpreso con el título de la primera edición varias veces. La primera lo fue en 1885 por el filólogo mexicano Antonio Peñafiel. México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, V + 94 p. Poco después, en 1888, la reimprimió el Museo Nacional de México en su revista Anales del Museo Nacional, v. 4, p. 255-280. En 1904 fue incluida en la Colección de gramáticas_de la Lengua Mexicana, ya citada al hablar de Olmos. Por último, en 1967 Edmundo Aviña Levy publicó en Guadalajara una facsimilar de la de Peñafiel.
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