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Precio:
USD$24.30
Título:
Arte de la Lengua Mexicana. Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid, 84 p. r. y v.
Autor:
OLMOS fray Andrés de (O. F. M.)
Facsimilar de:
1547
El primer biógrafo de Olmos, Jerónimo de Mendieta en su Historia eclesiástica indiana, describe con precisión la personalidad de su hermano de orden al afirmar que era la "fuente de donde todos los arroyos que de esta materia han tratado, emanaban. Efectivamente, cupo a Olmos, como ya se ha dicho, el privilegio de redactar la primera gramática en una lengua indígena del Nuevo Mundo y ésta fue el mexicano. Esta gramática, aunque no se editó en su tiempo, fue el instrumento que facilitó la investigación y la docencia en los colegios franciscanos. De ella se conservan seis manuscritos en diferentes bibliotecas.
Olmos llegó a México en 1528 con fray Juan de Zumárraga. En la década de los treintas vivió varios años, en el recién creado Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. En Santa Cruz entró en contacto con el náhuatl culto y este hecho fue fundamental para sus investigaciones en lenguas indígenas. Sabemos que en 1547, cuando terminó en Hueytlalpan el Arte para aprender la lengua mexicana, ya hablaba totonaco. De manera que este Arte fue concebido por un hombre que poseía un contexto lingüístico excepcional en su momento: conocía bien cuatro lenguas (castellano, latín, totonaco y náhuatl) y quizá ya había entrado en contacto con una quinta, la huasteca, en la cual también se adentró. Esto confirma la apreciación de fray Jerónimo de Mendieta, quien decía de él que tenia "don de lenguas".
El Arte de Olmos, que fue su primer trabajo de investigación, fue también el primer acercamiento firme en la comprensión de la lengua mexicana, la piedra miliar en la lingüística de América. Elaborado siguiendo la inspiración de la corriente más novedosa de su época, la de Nebrija, está estructurado según un modelo propio. El mismo Olmos lo expresa en el primer capítulo. Allí se clarifica la intención del autor: tomó de Nebrija sólo lo que le convenía. Para dar aquí al lector una idea, siquiera sumaria de esta aportación gramatical de Olmos, describiré brevemente su contenido.
El libro está dividido en tres partes. La primera está dedicada al estudio de nombres, pronombres y adjetivos, con sus flexiones y composiciones propias. La segunda trata de las conjugaciones y de las diferentes clases de verbos, así como de la variedad de posibilidades que los verbos tienen de componerse y flexionarse. La tercera, algo más breve, comprende el estudio de las partículas y el análisis del lenguaje de los ancianos y otras "maneras de hablar comunes". En rigor, estas tres partes se refieren casi por completo a la morfología, que es el tema principal de la obra de Olmos, y que sigue siendo el tema protagonista de muchas de las gramáticas actuales. En definitiva, fray Andrés rompe con el esquema clásico al introducir esta estructura tripartita, lo que constituye una gran novedad.
Respecto de la morfología Olmos explica el nombre y el verbo en composición con un sistema de afijos para formar palabras-frases. Además, al abandonar el modelo de declinación grecolatina, propone para el substantivo una nueva forma de conocimiento basada en el binomio de primitivos y ayuntados, como ya se dijo. Expresa él que rara vez el substantivo se encuentra en estado absoluto sino relacionado, en íntimo juego con afijos indicadores de una amplia gama de relaciones. Este nuevo enfoque, facilita la comprensión de la palabra-frase del náhuatl formada a partir de una polisíntesis incorporante. Muy amplia y profunda es su explicación del funcionamiento del verbo porque dice "en ellos (los verbos) consiste toda la armadura del bien hablar". Aunque sigue el modelo de Nebrija al clasificar los accidentes de esta parte de la oración, deja bien claro que la estructura del mexicano es totalmente diferente a la de las lenguas europeas. Así lo manifiesta al tratar de la composición de los verbos con nombres, pronombres y partículas e incluso con otros verbos dentro de un sistema incorporante. Destaca también del verbo su rico sistema de articulación y su versatilidad para transformarse en activo, intransitivo, pasivo, reflexivo, impersonal, reiterativo, causativo, reverencial e incluso en substantivo verbal.
Esta captación de la naturaleza de la morfología cobra más fuerza si pensamos que Olmos no dedicó apartado especial a la sintaxis, sino que la explica al hablar de cada parte de la oración bajo el concepto, muy apropiado, de composición. Constantemente habla de cómo se componen unas palabras con otras; de manera que su explicación del artificio gramatical obedece a un modelo morfosintáctico "avant la lettre".
Por último, una breve precisión acerca de la fonética o prosodia. Aunque no dedica ningún capítulo a esta parte de la oración, le concede un lugar especial en el apartado "De la Ortografía", en el capítulo tercero. Allí son enumeradas y descritas las "letras" (los fonemas) del náhuatl. Resalta la dificultad de reducir los sonidos por vez primera a letras y lo hace valiéndose del castellano y del latín. Señala los casos en que "se añaden, mudan o pierden letras", es decir en que ocurren cambios morfofonémicos y marca sutilezas tales como el ensordecimiento de la consonante /l/, fenómeno que él registra añadiendo una h.
Puede afirmarse que en el contexto de las gramáticas de lenguas indígenas del Nuevo Mundo, el Arte de Olmos ocupa un lugar destacado, no sólo por ser la primera sino por su contenido. Rémi Siméon,
más allá de sus críticas, destaca su "orden, claridad y concisión" y Miguel
León-Portilla señala que fue la obra de fray Andrés "la más completa y acuciosa
en su género de cuantas se elaboraron a lo largo del siglo XVI".
Para finalizar con la descripción de esta primera gramática del mexicano señalaré que no fue impresa hasta 1875, por el americanista francés Rémi Siméon con el título de Grammarie de la Langue Nahuatl ou Mexicaine composée en 1547 et publiée avec notes, eclaircissements, etc., por Rémi Siméon. Paris, Imprimerie Nationale, XV + 273 p. El Museo Nacional de México reimprimió la edición de Siméon en 1885 en su revista Anales del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, tomo III, p. 1-125. Apareció con el título de Arte para aprender la lengua mexicana, XV + 273 p. En 1904 Francisco del Paso y Troncoso y Luis González Obregón volvieron a publicar la edición de Siméon dentro de su Colección de gramáticas de la lengua mexicana, México, 1904. En tiempos más recientes, 1972, el editor Jalisciense Edmundo Aviña Levy sacó un facsimilar de la edición del Museo Nacional en Guadalajara con prólogo de Miguel León-Portilla. Por último en 1993 la UNESCO y el Instituto de Cooperación Iberoamericana patrocinaron una edición facsimilar del manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.
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