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Precio:
USD$51.63
Título:
Huehuetlahtolli. Que contiene las pláticas que los padres y madres hicieron a sus hijos y los señores a sus vasallos, todas llenas de doctrina moral y política. Recogido, enmendado y acrecentado por el Padre Fray Ioan Baptista de la Orden del Seraphico Padre Sanct Francisco. En México, en en Convento de Sanctiago Tlatilulco, por Melchor Ocharte, 1600, 17 p. de preliminares r. y v. + 95 de texto r. y v.
Autor:
BAUTISTA, (Fray) Juan
Facsimilar de:
1600
La portada no se conserva en ninguno de los
dos ejemplares que han perdurado de este libro, ambos truncos, de tal manera que al hacerse la primera edición facsimilar de esta obra con motivo del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, Miguel León-Portilla que la promovió, no pudo ofrecer un texto completo. En ella faltan además de la portada, seis páginas en los preliminares, aunque la parte de los huehuetlahtolli, sí está completa. El texto está solamente en náhuatl con los encabezados en español. Hay que advertir que al final del libro, Bautista incluyó la traducción al castellano del primero de los huehuetlahtolli, el de la "Plática que hace el padre al hijo amonestándole que sea bueno".
Vale la pena recordar que fray Juan Bautista, uno de los grandes de Tlatelolco, tuvo en sus manos una riquísima información en náhuatl que sus hermanos de orden habían ido reuniendo a lo largo del siglo XVI en las bibliotecas del Convento de Santiago y su anexo, el tantas veces citado Colegio de Santa Cruz. Tuvo también la visión, como ya se ha dicho, de formar un excelente equipo con los mejores colegiales trilingües nahuas, quienes le ayudaron a elaborar su magna obra. Precisamente los Huehuetlahtolli son parte de esa herencia documental franciscana.
Estos huehuetlahtolli, cuya traducción al español es la de "muy antigua palabra", fueron recogidos en la década de 1530 por fray Andrés de Olmos. A fines del siglo fray Juan Bautista los "enmendó, acrecentó y dispuso para la imprenta". En total son veintinueve pláticas en mexicano más la traducción de la primera al español. De estos veintinueve, quince se refieren a las palabras casi rituales que se decían en los momentos cruciales de la vida del ser humano. Otros --un grupo de ocho-- versan sobre los discursos a los gobernantes o personas principales en momentos importantes, y finalmente, un tercer grupo de seis son discursos para adoctrinar en la fe cristiana redactados con el lenguaje y el estilo de la vieja palabra. Todos ellos provienen de México, Tezcoco y Tlaxcala.
En conjunto, se puede decir que son amonestaciones, exhortaciones y consejos para andar por la vida, para guiar al hombre por el camino que lo lleve a conquistar "un rostro y un corazón", ideal de la educación en el mundo náhuatl. Así lo percibió fray Juan Bautista quien en el "Próloqo" considera a estas pláticas como el remedio para recuperar la buena crianza, el respeto, la cortesía y la elegancia en el hablar", que ya los niños de su época, dice él, habían perdido. Para fray Juan, la buena educación importa mucho a la República y los "Indios desta Nueva España" tenían las normas para alcanzarla. En su exaltación de los valores de los huehuetlahtolli Bautista llega a decir que ojalá las mujeres españolas los conocieran y aplicaran y tendrían "mejor regidas sus casas, mejor doctrinados sus hijos y más regalados a sus maridos y menos molestados con infinidad de gastos impertinenes".
En verdad, el amor por los huehuetlahtolli se produjo a primera vista. Olmos primero y Sahagún después quedaron cautivados por la vieja palabra, a la que este último llamó "retórica y philosofía moral". El oidor de la Segunda Audiencia Alonso de Zurita incluyó algunos de ellos en su Breve y Sumaria Relación y se los envió a Felipe II. Fray Bartolomé de las Casas también les dio un lugar en su Apologética Historia, según una traducción que el mismo Olmos le envió a España. No es extraño que así fuera ya que la elegancia del lenguaje arropaba un contenido rico en principios éticos que encajaban perfectamente con la moral cristiana.
Hoy día los huehuetlahtolli siguen cautivando. Angel María Garibay, que los
ha estudiado y traducido en parte, afirma que "los pensamientos, preocupaciones,
preceptos, imágenes y formas de expresión [de ellos] nos sirven para entrar a la
verdadera psicología de los mexicanos". Allí están presentes "sus reacciones
ante los hechos de la vida humana, sus atisbos en el misterio de los destinos
del hombre, ya en un campo que roza la especulación filosófica", Miguel
León-Portilla, que también se ha ocupado de ellos, afirma que "son estos textos
expresión la más profunda del saber náhuatl acerca de lo que es y debe ser la
vida humana en la tierra... un universo de símbolos y significaciones..." en
suma, una exposición ponderada de la antigua sabiduría trasmitida siempre con la
natural elocuencia del hombre náhuatl.
Antes de terminar recordaré que los Huehuetlahtolli de Olmos-Bautista es la única publicación de testimonios de la tradición prehispánica en lengua mexicana hecha en los tres siglos novohispanos.
En 1991 los Huehuetlahtolli de Olmos-Bautista fueron traducidos al francés por Jacqueline de Durad-Forest y publicados en París por la editorial La Différence con el título de Témoignages de l'ancienne parole... y una presentación de Miguel León-Portilla. Estas dos ediciones son como la resurrección de un libro que estuvo a punto de perderse. Gracias a ellas podemos valorar mejor el legado de un pueblo y admirar uno de los clásicos del universo de las culturas.
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