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Precio:
USD$31.10
Título:
Confessionario Mayor y Menor en Lengua Mexicana. Y pláticas contra las supersticiones de idolatría que el día de oy an quedado a los Naturales desta Nueva España e instrucción de los Santos Sacramentos. En México, impreso por Francisco Sálbago, 1634, 3 p. de preliminares r. y v. + 52 de texto, r. y v.
Autor:
ALVA IXTLILXÓCHITL, Bartolomé de
Facsimilar de:
1634
Bartolomé de Alva Ixtlilxóchitl fue el tercero de los hijos del famoso cronista tezcocano Fernando de Alva Ixtlilxóchitl y descendiente, por lo tanto, de la realeza de Tezcoco. Ejerció como cura en Chiapa de Mota y llevó gran amistad con el jesuita Horacio Carochi. Tradujo al náhuatl a Lope de Vega y a Calderón de la Barca (39).
Su Confessionario Mayor y Menor es el primero redactado por un clérigo, hecho que puede ser significativo para comprender el papel que la Iglesia secular iba adquiriendo en la Nueva España al comenzar el siglo XVII. El Confessionario Mayor abarca las 32 primeras páginas. El texto se dispone en doble columna, una en mexicano y otra en castellano y está adornado con algunas viñetas. Después de una larga plática introductoria sobre la esencia del sacramento de la penitencia, viene la parte principal del libro, es decir, las preguntas y respuestas acerca de los mandamientos, pecados capitales y otros temas de la doctrina de la Iglesia. De especial interés son las preguntas para detectar idolatrías que acompañan a los tres primeros mandamientos de la ley de Dios.
El Confessionario menor, muy breve, 6 p. r. y v., es un compendio del mayor. Después de ambos confesionarios viene una tercera parte del libro intitulada "Pláticas para administrar los Santos Sacramentos", con las cuales se le da a entender a los naturales lo que pertenece a esta materia". Y como colofón, Alva Ixtlilxóchitl incluye unas páginas interesantes en las que señala "algunos términos de la Lengua Mexicana que ha tenido el credo y demás oraciones de la Doctrina Christiana". En estas páginas justifica la necesidad de mejorar la traducción de algunos vocablos castellanos al náhuatl, ya "que los Padres de San Francisco (a quienes se debe el primer trabajo de predicación evangélica) tuvieron que valerse, al redactar las oraciones, de "algunos principales de la ciudad de Tezcuco... y se pusieron algunos términos impropios".
En conjunto, la obra de Alva Ixtlilxóchitl, fue pensada para fines prácticos de evangelización, lo cual le da un claro sentido. El hecho de que abunde en la descripción de las idolatrías la hace muy interesante desde un punto de vista histórico. No se ha hecho ninguna reproducción de la edición princeps.
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