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Precio:
USD$48.35
Título:
Arte, Vocabulario y Confessonario en el Idioma Mexicano
como se usa en el Obispado de Guadalaxara. Puebla de los Angeles,
en la Imprenta del Colegio Real de San Ignacio, 1765, 12 p. de
preliminares + 184 de texto.
Autor:
CORTÉS Y ZEDEÑO, Gerónymo Thomás de
Aquino
Facsimilar de:
1600
El último arte publicado en el siglo XVIII lo
fue en Puebla y se debe a la pluma de Gerónymo Tomás de Aquino
Cortés y Zedeño. Era éste presbítero del entonces obispado de
Guadalajara, en cuya jerarquía desempeñó varios cargos, entre
otros el de profesor de náhuatl en el Seminario. Cortés y
Zedeño, al escribir su libro, pensó en una obra práctica para
ser usada por los curas de Jalisco y reunió en un volumen tres
diferentes tratados, como muy bien se explica en el título.
El arte se extiende a lo largo de las
primeras 51 páginas y, según dice su autor, en la primera página
sigue el modelo de la gramática de Nebrija. En realidad sigue
muy de cerca el de Vetancurt, suprimiendo el quinto libro, que
fray Agustín dedica a los acentos y cantidades de las sílabas.
De manera que el Arte de Cortés queda dividido en cuatro libros:
el primero trata de las declinaciones, aunque reconoce que "los
nombres son indeclinables, según ya dijo el R.P. Vetancurt, y
así no tienen casos sino un caso en singular y otro en plural".
Como Vetancurt, establece las cinco declinaciones en función de
cinco partículas: -meh, -tin, -queh,-tzin y -huan. Este primer
libro y el siguiente incluyen el estudio de la morfología con
énfasis en los verbos. El libro tercero estudia los géneros
pretéritos. A los géneros aplica una curiosa clasificación:
masculinos, femeninos, epicenos o promiscuos y neutros. Y por
último, el libro cuarto, y en esto sigue a otros gramáticos del
náhuatl, Rincón y Vetancurt, lo dedica por entero a la
composición o sintaxis. Como Molina, remata el Arte con un
capítulo breve dedicado a la "Arismética".
El Arte de Cortés es
un compendio adaptado a la variante náhuatl de Jalisco. En él,
dice su autor, en el "Prólogo" " no encontrarás aquellos frasismos de que usaron los antiguos Cicerones del Idioma
Mexicano, cuales fueron los Carochis, los Antonios del Rincón,
Vetancures, Guerras y otros". Según Cortés, todos estos sabios
maestros describieron el náhuatl hace ya tiempo, cuando la
lengua se conservaba pura, pero en su época el mexicano de
Guadalajara está ya muy viciado por el contacto con el
castellano. Es un Arte "sin pretensiones, en el modo y estilo
que aquí es corriente", dirigido a los sacerdotes para que
puedan fácilmente entenderse con los naturales.
El vocabulario
ocupa la mayor parte del libro. Lo titula "Diccionario de
romance a mexicano" y en él se disponen, en orden alfabético,
muchos vocablos, los más usuales en el habla común. Por último,
el "Confesionario" se extiende a lo largo de poco más de
cincuenta páginas y está redactado en dos lenguas, castellana y
mexicana. Sigue un modelo tradicional: preguntas acerca de los
diez mandamien-tos, oraciones, velaciones matrimoniales, modo de
administrar el viático, etcétera.
Existe una edición facsimilar
de la descrita hecha por Edmundo Aviña Levy en Guadalajara en
1967.
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